Carmen Badia (Mollerussa)
Hace tres años ni tan siquiera sabía lo que era la homeopatía. Pero hoy en día, recurro a ella con frecuencia.
He escuchado en más de una ocasión que la homeopatía es mero placebo. La primera vez, me quede pensativa, pero ahora tengo muy claro que este placebo, lo quiero cerca de mí, porque evita que mis hijas y yo, tengamos que tomar antibióticos, medicamentos químicos con sus efectos secundarios y además en mi caso me ha ayudado a mejorar mi estado físico y anímico en estos últimos tres años. Creo que lo importante para que la homeopatía de sus frutos es que el homeópata acierte con el tratamiento y esa tarea depende en gran medida de la información que trasmite el paciente. Conocer el cuerpo de cada uno y saber cómo responde ante diferentes situaciones (estrés, miedo, tristeza, enfado, etc..), son datos muy importantes a la hora de dar con la medicación y consecuentemente ver sus resultados.
Tengo familiares, que animados al ver los efectos que ha conseguido la homeopatía en mí, han acudido a ella en busca de solución. La gran mayoría también ha obtenido los mismos resultados positivos que yo, pero otros no, porque acuden a la consulta como si fueran al médico convencional; tengo anginas (por ejemplo). No entienden que la homeopatía cura el malestar buscando el origen del mismo, lo que supone prácticamente una terapia completa (una búsqueda del origen de la enfermedad, manifestar el estado anímico, estudiar en conjunto el modo de vida etc.) Probablemente hasta que no llega el momento de pensar, analizar y buscar el origen de un problema no tenemos consciencia de que ciertas actitudes o comportamiento pueden ser el origen de una somatización corporal, mermando la calidad de vida.
Así es como yo lo veo y lo vivo.